Conoce el masaje facial coreano

Maestros del Cuidado y Ocio

 

Algunos trucos de belleza son tan sencillos que muchas veces pasan desapercibidos. Es el caso del masaje facial, una técnica a la que recurren tanto modelos como algunos de los maquilladores más reputados del mundo de la moda. Y no, no es necesario acudir a ningún centro especializado ni dedicar todo un día a ponerse en las manos de un experto: basta con tener cinco minutos antes de acostarte o nada más levantarte.

Una de las modalidades que más sensación están causando en los backstage de las grandes pasarelas es el masaje facial coreano, con el que las modelos calman la piel, suavizan las líneas de expresión y devuelven al rostro esa luminosidad que suele perderse tras largas horas de trabajo.

Pero, ¿cómo funciona?

La base del funcionamiento del masaje consiste en la oxigenación del tejido epidérmico, con lo que conseguimos que el tratamiento que aplicaremos a la piel resulte mucho más eficaz y receptivo.

Paso a paso

 

  1. En primer lugar, masaje a tu rostro siguiendo siempre la dirección de los músculos del mismo.
  2. A continuación presiona con fuerza con las yemas de los dedos tanto en los pómulos como en la frente y bajo la barbilla. Repite en dos ocasiones.
  3. Seguidamente, llegamos a la parte fundamental del masaje: con los nudillos de ambas manos presionaremos el contorno de nuestra cara comenzando por los pómulos, realizando movimientos circulares.
  4. Para reforzarlo, continúa con movimientos circulares aplicando presión con la yema de tus dedos índices desde la nariz hasta las sienes.
  5. Finalmente, puedes concluir el masaje ejerciendo de nuevo presión con los nudillos siguiendo el contorno de la mandíbula hasta la parte inferior de las orejas en movimientos únicamente ascendentes.

 

Aplicado diariamente en menos de lo que tarda en hacerse el café de la mañana, esta técnica cada vez más popular ya se conoce como el “lifting natural.” Un truco que bebe directamente de otras técnicas ancestrales asiáticas, como las maniobras de Kobido, un masaje facial muy similar ya empleado desde hace siglos por las emperatrices japonesas.