Un baño relajante

Maestros del Cuerpo

El estrés del metro, del trabajo, de la vuelta a casa, del trabajo que nos llevamos a casa, de esa nevera vacía que tenemos que llenar, los platos que dejamos en el fregadero por la mañana y también la noche anterior… ¿Quién no está deseando parar un momento y tomarse al menos un rato para sí misma? Desde luego, pocas cosas hay más relajantes que darse un buen baño en casa, una experiencia para la que vamos a dar una serie de consejos que te ayudarán a convertirla en una auténtica delicia para tus sentidos.

 

  • Tómate tu tiempo: hemos quedado en que este es tu rato, sin discusión. Cuenta con al menos 15-20 minutos para ti y disfrútalo con calma.

 

  • La luz lo es todo: un ambiente tenue, iluminado con velas aromáticas, favorece la relajación, además de ayudar a crear un ambiente agradable para todos los sentidos.

 

  • Melodías para dejarse llevar: a veces el cerebro sigue a mil por hora aún cuando nos hemos propuesto desconectar. Ayúdale pinchando tu lista de éxitos chill-out y que ningún pensamiento estresante te saque de tu pequeña burbuja de placer.

 

  • Algo para picar: si eres de las que alcanzan el éxtasis con las papilas gustativas, no lo dudes. Acompaña tu baño relajante con algo no demasiado pesado, quizá unas cerezas u otra fruta fresca, dándole ese toque ligeramente agridulce con una copa de vino.

 

  • El toque final: las sales de baño son un elemento que cualquier amante de darse un baño relajante debe tener en casa. Sus efectos varían desde la acción detergente que ablanda la piel encallecida, favoreciendo la exfoliación, a su uso a la hora de tratar la artritis.

 

 Convierte el baño en el mejor momento del día