Cómo recuperar tu vientre plano

Maestros del Cuidado y Ocio

 

Con la primavera nos ponemos serias: gimnasio, dietas, largas caminatas, bicicleta en lugar de metro para ir al trabajo… Pero terminado el verano algunas notamos cómo la merecida relajación de las vacaciones ha pasado factura a nuestra figura, especialmente en el volumen de nuestro vientre. Ese aspecto liso y plano que tanto nos costó trabajar para exhibirlo durante la época estival ahora se presenta algo hinchado, con ese par de kilos de más que asoman y no nos esperábamos para nada. La mayoría de los expertos en deporte y nutrición están de acuerdo en que la clave para eliminar la grasa abdominal y lograr un vientre liso consiste en una combinación de actividad física bien dirigida y una dieta sana y equilibrada, donde las calorías vacías apenas tienen presencia.

 

 

El ejercicio adecuado con la intensidad justa

 

Lo primero que se nos viene a la cabeza cuando hablamos de ejercitación y vientre plano son los consabidos abdominales, un ejercicio que, si bien ayuda a muscular la zona abdominal, no es el único que ayuda a fortalecerla: las planchas o las sentadillas, por ejemplo, son una buena alternativa a ellos. Además, combinarlo con una rutina de ejercicio cardiovascular, al contrario de lo que comúnmente se piensa, no significa necesariamente que vayamos a conseguir mayor tonificación, pues con este tipo de actividad suele perderse parte de fibras musculares. Otro factor a tener en cuenta es el objetivo que buscamos: si un vientre plano o musculado. Sea cual sea, un aspecto fundamental para lograrlo será…

 

Tu dieta: el gran aliado

 

Sin la alimentación adecuada no importa cuánto ejercicio practiques: la flaccidez y la grasa seguirán ahí, pues la ejercitación no conlleva su directa transformación en músculo. De entre todas las pautas generales recomendadas por los expertos en nutrición, las que no puedes pasar por alto son el consumo de alimentos ricos en fibra, granos enteros, legumbres, pescados ricos en omega-3, frutos secos como las almendras o el consumo de productos de alto índice de probióticos. No sólo lo agradecerá tu vientre sino también tu bienestar general.