Pieles sensibles

Maestros del Cuerpo

Si la cara es el espejo del alma, la piel no se queda atrás. Y no es para menos: del mismo modo que llamamos sensibles a aquellas personas cuyas emociones parecen más permeables a los acontecimientos y su entorno, la piel obtiene la misma denominación cuando reacciona más que una piel normal. Es lo que se conoce como “piel hiperreactiva.”

¿Qué caracteriza a la piel hiperreactiva?

 

  • Es proclive al enrojecimiento
  • Suele tener una textura seca.
    · Suele sufrir patologías como la dermatitis o la cuperosis.
  • Son frecuentes las sensaciones de cosquilleo, quemazón, hormigueo o picor, apareciendo todas ellas de forma intermitente.

Estos factores se presentan de forma transitoria y las causas, pese a ser diversas, tienen en común que suelen consistir en condicionantes que en otro tipo de pieles no provocan los mismos efectos. Así, podríamos clasificar las pieles sensibles en:

– Naturales: es el tipo de piel sensible fina y seca cuya condición viene predeterminada desde el nacimiento.

– Reactiva: aquella que enrojece ante los elementos climáticos (frío, viento, sol…)

– Ocasional: la causada por el estrés, la mala alimentación, la fatiga…

¿Qué caracteriza a la piel hiperreactiva?

¿Qué puedo hacer para cuidar mi piel sensible?

 

  • En primer lugar, por supuesto, consultar a un profesional médico de la piel. Siempre debe ser un experto o experta quien analice y diagnostique tanto la condición como su tipología.
  • Protegerse del efecto del frío, el calor o el viento tanto con ropa como con diferentes cremas protectoras, tanto para los rigores del invierno (especialmente en nuestras manos, zona muy sensible) como para los rayos ultravioletas del verano.
  • Hidratación facial: este paso es fundamental, como ya sabréis las/los habituales al blog. Lo recomendable suele ser hidratar el rostro tanto por la mañana como, sobre todo, por la noche, antes de dormir ya que se absorberán mejor los productos. Hidratarse después de la ducha, especialmente si sois aficionados a las largas duchas calientes, puede ayudaros a reducir el picor que muchas personas sienten tras el uso de agua a alta temperatura.
  • Precisamente, otra de las recomendaciones de los expertos es emplear agua tibia a la hora de ducharnos, ya que el agua caliente deshidrata nuestra piel.
  • En invierno puede acentuarse la sequedad del ambiente como consecuencia del uso de calefactores. Esto puede provocar reacciones adversas en pieles sensibles. Para remediarlo, siempre es bueno contar con humidificadores para compensar el nivel de humedad de nuestras casas.
  • Elige productos de belleza y maquillaje adecuados para este tipo de pieles, sin perfumes ni alcohol.

Con estas recomendaciones conseguirás reducir las incomodidades que nos suele causar una piel sensible en nuestro día a día, ganando en calidad de vida.